En el mundo hay gente para todo; habrá gente que sea feliz practicando algún deporte, otros haciendo ejercicio y viendo como sus músculos se va marcando cada vez más, hay quien es feliz adquiriendo conocimientos, hay quien no necesita más que el dinero para sentirse realizado... pero sin duda la forma más problemática y complicada de la felicidad es el amor. Esto se basa principalmente en que en el amor no dependes de ti mismo sino también de esa persona especial y aquí pueden entrar en conflicto muchas cosas, que uno de los dos se aburra, que quiera "probar" con otras personas, que les tengan pánico al compromiso, que hayan fingido ser diferentes a como realmente son para enamorar a esa persona y luego se ven obligados a mantener esa mentira hasta que explotan, lo dejan y han perdido todo ese tiempo juntos, uno viviendo una mentira y el otro fingiendo. Hay tantas cosas que pueden salir mal. Hay muchas posibilidades de que un ser humano cometa un error, y tratándose de dos seres humanos las posibilidades se duplican.
A mí, para bien o para mal me ha tocado tener esta idea de la felicidad. Yo de pequeño recuerdo que nunca quise ser bombero, policía ni astronauta; realmente nada me daba curiosidad, pero ahora que lo pienso detenidamente siempre quise ser novio, tener a quien amar y de quién recibir amor de vuelta. Jamás me precipité a la hora de elegir una chica, creo que mi temprana madurez es el mejor de los rasgos que los caminos de la vida me ha marcado. Una chica para mí no bastaba con que fuera guapa, lista y/o agradable, tenía que ir mucho más allá, tenía que ser una chica con quien yo perdiese la cabeza, que fuera preciosa, muy lista, muy simpática, divertida, algo tímida... para no haber tenido novia y para tener de 6 a 10 años la verdad es que era bastante exigente, aunque a aquella edad no habría sabido explicarlo. Jamás perseguí ese amor, sabía que si lo trataba de perseguir cuando estuviera muy cansado de buscar simplemente mi mente me haría ver a cualquier chica decente como una diosa, simplemente dejé que el tiempo pasara y la gente fuera pasando por mi vida.
Hubo una chica por fin, era muy guapa, muy lista y jamás perdía la sonrisa, me tocó muy hondo, pero yo, como cualquier persona que socializa poco... no sabía lo que tenía que hacer. Recuerdo que un día me pidió sacarme una foto con ella y yo, ya que en ese tiempo era un "pringadillo mental", un niñito aún (aunque estaba en tercero de la ESO)... no sé qué ocurrió, mi mente me dijo que esa foto conmigo era una señal de que tenía una oportunidad. Pobre idiota, no comprendí que las chicas adolescentes se sacan fotos por todas partes con quien sea, así que ese mismo fin de semana decidí confesarle que la quería, por primera vez a una chica, pero su respuesta (obviamente para cualquiera que lea esto ahora pero no tan obvia para mí a aquella edad) no fue como para tirar cohetes. No me mandó a la mierda, sigo manteniendo que es una buena chica e intentó no hacerme daño, pero de nuevo mi idiotez no me permitió ver que eso no significaba que aún tuviera posibilidades sino que era una oportunidad para parar y no hacerme mucho daño. Yo siempre fui una persona muy débil de estómago, los nervios hacen que mis tripas den un concierto de heavy metal por tonterías como ir a un sitio que no conozco como un instituto nuevo, pero estando tan colgado por aquella chica... todo tuvo que ser peor.
Fui a clase al día siguiente pero me devolví a mi casa porque me sentía muy mal del estómago. A los siguientes dos días tampoco me sentí en condiciones de asistir a clase así que decidieron llevarme al médico. Para no hacer la historia muy larga simplemente diré que me recetó 12 tratamientos diferentes que estuve tomando sin rechistar. Se dice rápido pero eso tomó unos 2 meses en los que no quería ir a clase y cuando iba tenía que volverme porque me sentía demasiado mal y al irme de allí me sentía algo mejor. La gente ya ni me creía, yo pasando por la peor época de mi vida y nadie me creía; no les culpo la verdad, no es algo fácil de tragarse que solo te duela la tripa cuando vas a clase. Me preguntaban que si me pasaba algo, que si me pegaban en clase y por eso no quería ir, pero yo decía que no, que no sabía lo que era, me parecía una estupidez decir que era porque estaba colado por una chica aunque yo siempre en mi interior sentía que ella era la razón. Luego me mandaron a un psicólogo, el cual me vio un par de minutos y decidió mandarme a un psiquiatra infantil. Nada consiguió nada. Yo sabía que el problema era psicológico, estaba seguro, pero ese psiquiatra no fue lo suficientemente bueno como para comprender qué me estaba ocurriendo, solo me mandaba a nadar y distraerme, así que dejé de ir. Tenía cada vez más ganas de morirme. Un chaval de 15 años que llevaba ya entre 3 y 4 meses sin ir a clases y enfermo... no tenía esperanza en nada, pero una buena noche una gran amiga mía a la distancia se conectó y le conté mi problema, y esta me habló del efecto pigmalion, que consiste básicamente en tratar de tener pensamientos positivos, siempre. A mí me parecía una estupidez, pero no perdía nada por intentarlo y confiaba en ella más que en cualquier otra persona cercana, así que decidí probarlo. Yo de por sí soy una persona muy negativa, así que me costó un par de días verlo todo en positivo, pero extrañamente funcionó, y no solo pude volver a clase sino que derrepente esta chica dejó de gustarme excesivamente, solo era una chica linda más por la que no tenía ningún interés especial. ¿Demasiada casualidad? Tal vez, pero no lo creo, así que le di las gracias a esta amiga y proseguí mi curso y mi vida con total normalidad e incluso logré recuperar las asignaturas perdidas por esos 4 meses y pasar de curso, aunque no logré recuperar los 12 kilos que perdí cagándome y vomitándome a todas horas. Peso menos en 4º ESO de lo que pesaba en 6º de primaria.
Cierto que esta chica me hizo sufrir muchísimo sin quererlo, pero también sin quererlo me hizo el mayor favor que me han hecho en mi hasta el momento no muy larga vida, me hizo madurar; antes de esa etapa de mi vida que no quiero recordar con demasiado detalle conmigo no se podía hablar enserio, era un chico de 15 años cuya poca sociabilidad lo dejó mentalmente en los 7 años. No me había formado como persona y esa experiencia de alguna manera me hizo avanzar los años perdidos y mucho más, ahora soy mucho más maduro, puedo expresar lo que pienso y lo que siento con facilidad, no me importa lo que la gente piense de mí sino lo que pienso yo mismo, puse en orden mis prioridades y el ser así me ha hecho mantener conversaciones muy profundas que antes de eso ni habría soñado con tener ya que hablar me parecía aburrido y he hecho amigos muy buenos a los que confiaría mi corazón en una vitrina de cristal y si alguien lo toca me muero. Soy una persona completamente diferente, muy superior a lo que era. Es un cambio... tremendo y no ha pasado mucho más de un año desde que eso ocurrió, y a mí me parece que jamás fui esa otra persona, realmente no recuerdo qué pasaba por mi cabeza, tenía miedo a expresar mi opinión, a lo que la gente pensara de mí,.... y ahora me siento mucho más a gusto conmigo mismo y tengo muy buenos amigos en vez de intentar caer bien a la típica panda de niñatos populares que lo mejor que te pueden enseñar es a no ahogarte fumando.
Aún así toda esa madurez me hizo darme cuenta de que no me importaba nada, no tenía un objetivo en la vida, antes era demasiado estúpido para pensarlo, pero desde aquello me di cuenta de que nada hacía que los estudios y el trabajo merecieran la pena. Nada compensaba el ganarse la vida. No me gustaba hacer ningún deporte, no disfrutaba tanto con las cosas que antes me gustaban como jugar a la play, no me gustaba salir con mis amigos,... lo probé todo más de una vez y solo lograba hartarme antes de las cosas. ¿Estaba dispuesto a pasar el resto de mi vida estudiando y trabajando para salir del trabajo y no querer hacer nada? No, la idea del suicidio pasó por mi cabeza. Nunca la sentí con la intensidad suficiente como para llevarla a cabo, era como si algo me detuviese, algo que me podría perder si me iba. Muchas veces pasaba esa idea de terminar con todo por mi cabeza pero jamás lo intenté y menos mal... porque un tiempo después, casi finalizando 4º ESO llegó una nueva chica. Llegó La Chica. Llegó ella...
Recuerdo que ya la había visto anteriormente, dos años antes, incluso antes de colarme por la otra chica, pero no hablé con ella, solo pasaba por los pasillos del instituto y saludé a un amigo que por aquel entonces salía con esa chica y me quedé mirándola un momento. Pensé que tenía los ojos más bellos que había visto jamás (los ojos siempre han sido mi debilidad). Y allí estaba, dos años más tarde, mucho más maduro, ella no me recordaba, obviamente, solo me había visto una vez, y yo no estaba seguro del todo de si era ella y ni siquiera sabía su nombre, pero por suerte mi prima estaba en su misma clase de 3º ESO y se lo pregunté. Kely... El nombre no es un rasgo que importe a la hora de buscar una chica pero hasta eso me gustó. "Qué nombre más bonito" pensé. Pasaban los días y simplemente la veía pasar por los pasillos de vez en cuando, no tenía realmente interés en romperme el corazón de nuevo, no esperaba que esa chica fuera tan buena por dentro como lo era por fuera, pero un día en clase de informática entró con una compañera y le pidió permiso a la profesora para hacer una cosa en el ordenador principal que le habían pedido en su clase, y casualmente yo me sentaba en ese ordenador, así que le cedí el sitio a su amiga y me quedé de pie, a su lado, al lado de esa chica tan misteriosa para mí ya que solo conocía su nombre y lo que mis ojos me dejaban ver. Me dije a mí mismo que si no lo hacía en ese momento no iba a tener una oportunidad mejor, ya que quedaban escasos meses de clase y yo pasaría a otro centro y podía perderla de vista para siempre, así que la saludé y le pregunté su nombre, aunque ya lo sabía, y le dije el mio, aunque ella me confesó más adelante que también lo sabía. Una semana después en la que solo la había visto una vez y le había dado un beso en la mejilla saludándola le pregunté que si con una semana como conocidos ya me merecía su facebook o algo... ella rió y me cedió su nombre de tuenti.
Hablé con ella con esperanzas, ya fueran de encontrar en ella la chica perfecta o de descubrir que no era más que otra chiquilla adolescente con falta de materia gris con la que no me quiero juntar. Por suerte o por desgracia, resultó que cada palabra que decía me gustaba más. Pasábamos horas hablando, y pasaban como si fueran minutos. Un día confió en mí para decirme que quería intentarlo con un ex que tuvo una vez y le hizo mucho daño. Yo quería decirle que no lo hiciera, pero... debía ser objetivo, lo que más me importaba era su felicidad y mi anterior experiencia me dejó muy poca confianza de cara a otras posibles relaciones así que simplemente le dije que hiciera lo que mejor le pareciera, que ese chico podría haber cambiado o no. Ella empezó a salir con él de todos modos. Yo estaba seguro de que le volvería a hacer daño, pero a lo mejor me dejaba llevar por los sentimientos así que me callaba.
Un día en que había adquirido suficiente confianza en mí, alrededor de una semana desde que había adquirido su tuenti, me pidió ayuda con las matemáticas. Yo siempre le he tenido asco/miedo a la calle y a la gente, tal vez han pasado demasiados canis a través de mi vida, unos ladradores y otros mordedores, y eso me hizo pensar que los había por todas partes, así que intenté ayudarla el día antes del examen en el recreo, pero no bastó, me dio las gracias de todos modos y se marchó. Aquella misma tarde hablando con ella por tuenti me ofrecí a quedar con ella y ayudarla. ME OFRECÍ YO, que odiaba salir con toda mi alma. Salir a la calle era algo que no habría hecho ni por la otra chica, sabía que lo que Kely me estaba haciendo sentir era mucho más fuerte que lo que había sentido por la otra, y eso me daba miedo pero también algo de esperanza. Pasamos la tarde estudiando, reímos, hablamos... y al llegar la tarde-noche nos despedimos y me dijo que se iba a su casa caminando, que estaba un poco lejos subiendo y yo... sabía que no le iba a pasar nada, y además me daba muchísimo miedo perderme ya que yo solo sabía ir de mi casa al instituto y de vuelta, pero al final decidí acompañarla a su casa toda la subida pese a que ella me insistió que no era necesario. A lo mejor a la gente todo eso le parece una estupidez pero yo nunca habría quedado en la calle con nadie ni mucho menos habría ido a un sitio sin luego saber si podría volver a mi casa, pero a su lado... nada más me importaba, solo quería permanecer un rato más a su lado y causarle una buena impresión. Estuvimos caminando alrededor de media hora, tal vez un poco más, hablando, cantando de vez en cuando,... y antes de darme cuenta la dejé en su casa, era de noche y no sabía dónde estaba ni cómo llegar a mi casa, por suerte, saliendo por una calle logré identificar uno de los paisajes por los que tantas veces había pasado en coche y después de otra media hora llegué a mi casa a las diez de la noche teniendo clase al día siguiente, pero descubrí que mi sentido de la orientación no era tan malo. Al día siguiente en la conversación surgió el tema de su novio y de muchos más chicos que estaban detrás de ella y de que yo también estaba enamorado de una chica. Ella me preguntó de quién se trataba y yo le dije que prefería no decirlo porque ya había mucha gente haciendo cola. Ella reaccionó como... -No, no me digas que estás enamorado de mí, no. -Yo le dejé claro que eso no tenía que afectar a nuestra amistad, que yo deseaba algo con ella pero que no era un violador ni nada, que si ella no pretendía nada conmigo yo la iba a tratar como a mi mejor amiga, que es lo que éramos ya en aquel entonces.
Pasó otro día, en el fin de semana, me contó que había pasado la tarde con su novio, y yo... simplemente lo imaginé y no pude aguantarlo más. Me deprimí muchísimo imaginándola con otro, y más con alguien que no la merecía, pero ella no tenía culpa de nada así que le expliqué que estaba un poco depre y me quería ir a la cama temprano, ahora que lo pienso me mostré muy desanimado y soso y el contraste con el resto de conversaciones que solíamos tener la hizo darse cuenta. A la mañana siguiente me levanté bastante más animado y decidí que aunque sabía que no iban a durar mucho juntos, debía dejarlos estar y joderme, todo el mundo tiene derecho a estar con quien quiere estar y ella había decidido, así que me conecté y la saludé pero esta vez era ella quien estaba deprimida. Me dijo que no quería quedar ni con su novio ni con su mejor amiga, que no quería hacer nada. Le pregunté que si quería que fuera a buscarla para tratar de animarla (otra vez me ofrecí yo, dos veces en una semana cuando no lo había hecho en toda mi vida por nadie y tampoco recordaba muy bien por dónde había venido, pero aún así estaba dispuesto, me importaba más que ella se sintiera bien a cualquier otra cosa, y tras insistir un poco me dijo que sí. (¡¡No había quedado ni con su novio ni con su mejor amiga pero sí conmigo!!) Media hora de subida y allí estaba, le hice una llamada perdida y esperé a que bajase. Fuimos a un parque cercano y pasamos el día allí, oímos música, veíamos gusanos en el césped... sí, super romántico todo (LoL), pero de alguna forma ella hacía que todo momento se hiciera hermoso. Unos perros nos corretearon por alrededor y más tarde unas niñas nos confundieron con una parejita y nos tiraron flores durante unos 10 o 15 minutos. Ayudaron bastante a que el día mereciera ser recordado, la verdad (GRACIAS NIÑAS DE LAS FLORES!!!). Nos abrazamos bajo la luz naranja del atardecer (siempre he sido una persona muy cariñosa dando abrazos y eso y ella era igual, supongo que eso también ayudó). Nos dimos como 30 tipos de abrazos diferentes en diferentes posturas, fue algo raro pero muy bonito. Ya entrada la noche nos sentamos el uno frente al otro con las piernas cruzadas y las cabezas apoyadas en el pecho del otro (una pose muy emo ahora que lo pienso) y nuestros labios se rozaron, pero no brevemente, sino... se pegaron nuestras comisuras de los labios ligeramente y tras prolongarse unos 8 segundos el contacto ambos giramos la cabeza y yo le dije: -Lo sé... sé que no puedes. -Ella me miró de nuevo, no esperaba que fuera tan directo ni que no tratase de fingir lo que había pasado pero también noté en su mirada arrepentimiento por lo que había dicho. Sabía que ella también lo quería, tanto como yo, pero no quería hacer eso con una chica con novio, aunque tratándose de alguien que ya le rompió el corazón a ella una vez... no me importaba demasiado, si ella estaba allí conmigo y no quiso quedar con él algo estaba haciendo mal. Creo que tras pasar eso por mi cabeza y perder la culpabilidad, ya que sentía que yo podía hacerla feliz como su novio no sería capaz ni de imaginar intenté adoptar de nuevo la posición anterior sutilmente, y volví a pegar los labios tal y como estaban, pero no quería lanzarme, quería saber si ella también estaba dispuesta, así que... tras unos segundos de espera empezó a pegarseme un poco más, y según ella avanzaba y se pegaba más yo me pegaba a su vez y... al fin, nos besamos. Fue mi primer beso (a los 16 años, sí) y aunque nunca le pedí salir formalmente contamos aquel dos de junio de 2012 como el principio de nuestra relación. Esa misma noche me confesó que estaba deprimida por la mañana porque le gustábamos los dos, pero creo que quería decir que estaba así porque yo le gustaba más pero ya estaba saliendo con su novio. No quiero sonar egocéntrico pero... no veo otra razón para quedar conmigo y no con él ¿no? También me confesó que conmigo se divierte y es feliz mientras que su novio solo era besos, silencios incómodos y hablar sobre sí mismo.
Estuvimos juntos otra maravillosa semana y media más antes de que tuviera que irse de vacaciones a Bolivia todo el verano. Hace dos meses y 9 días que se fue y aún le queda algo menos de un mes para volver. Menos mal que me dejó su peluche favorito de cuando era chica y que huele como ella y su perfume, así cuando la echo mucho de menos lo huelo, me siento mejor y sé que la espera más larga vale la pena por volver a estar con ella. Enserio, que confiase en mí para darme ese peluche (Coquito :3) significó muchísimo para mí. Hemos pasado menos tiempo juntos del que hemos estado separados, pero mi amor por ella me impide pensar en nada más. Ya no se me pasa por la cabeza eso del suicidio. Ya tengo mi objetivo en la vida, mi sueño, soy novio. Me levanto cada día por ella, estudiaré y trabajaré para garantizarle a ella el futuro que se merece a mi lado. Desde entonces estoy totalmente entregado a ella, y no pienso descansar hasta que venga la muerte a obligarme, tal vez a los 80 años aún a su lado. Muchos pensarán que tengo 16 años, que esto no es más que otra parejita adolescente pedorra que se promete el cielo y luego no llegan a nada, y tal vez tengan razón, decir que no en mi posición solo sonaría inexperimentado, pero he esperado desde que tengo uso de razón a encontrar por fin a la chica que me haga perder la cabeza por completo, he hecho cosas por ella que nunca habría hecho por nada ni nadie más, he vivido más cosas con ella en dos semanas que el resto de mi vida completa y voy a esperar 3 meses a que vuelva habiendo pasado con ella poco más de medio mes desde que la conocí. Ha sido todo muy rápido, pero no ha sido forzado, ha sucedido todo prácticamente solo, y es que estoy seguro de que estamos hechos el uno para el otro. Una cosa puedo asegurar, ella es la razón de que no quiera dejar de vivir, si algún día ella y yo dejamos de estar juntos será por su parte, ya que yo no pienso más que en dedicarme por entero a ella y solo a ella, y esa es mi idea de la felicidad. No necesito nada más que su amor para seguir adelante y ver la vida como algo que vale la pena. Gracias Kely por haberle dado un sentido a mi vida, toda la vida a tu lado no podrían expresar el amor y el agradecimiento que siento por ti, pero lo haré lo mejor que pueda ya que por ti vale la pena todo, porque sin ti para mí no hay nada.
Te Amo, Kely

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