domingo, 31 de mayo de 2026

1 noche después de 8 años después

Anoche, después de escribir mi último post, me fui a la cama convencido de que este blog había quedado cerrado, pero al parecer aún me quedaban algunas cosas que procesar en mi cabeza. Esta mañana me he pasado unas dos horas caminando dentro de mi casa y pensando. No fue una decisión voluntaria, mi intención era hacer un poco de ejercicio y ducharme, pero aún mis sentimientos y mis pensamientos, aunque mucho más calmados que la noche anterior, seguían siendo demasiado ruidosos como para concentrarme en nada más, así que los dejé fluir y les presté atención, y creo que he aprendido algo importante.

Yo tenía la idea de que la figura de mi ex-pareja y la relación que tuve con ella eran lo mismo. Por eso me molestaba cuando me sorprendía a mí mismo echándola de menos. Creía que eso significaba que no había superado lo nuestro y necesitaba empujar esos sentimientos y seguir viviendo mi vida esperando que el tiempo terminase de curarme, pero ahora me he dado cuenta de que "obsesionarte con tu ex y querer volver atrás" y "empujar o ignorar lo que sientes por tu ex" son dos extremos, negro y blanco, y creo que por fin he ahondado lo suficiente en mí mismo como para encontrar el tono exacto de gris en el que se encuentran mis sentimientos.

Me he dado cuenta de que puedo sentir cosas por ella sin sentir cosas por nuestra relación fallida. Puedo echar de menos a la persona que fue mi cómplice de vida durante más de 6 años sin que eso signifique que quiero volver atrás o que estoy resentido con lo que pasó.

Imagina que tienes 16 años y haces una amistad. Una amistad en la que no existe atracción sexual (ambos son del género al que la otra persona no se siente atraída), pero tan intensa que pasáis la gran mayoría de todo el tiempo libre que tenéis juntos. Se crea una complicidad, surgen referencias y bromas internas que nadie más entendería, cuando os sentís mal os refugiáis en el otro, cuando algo os hace ilusión lo compartís con el otro,... y tras 6 años de esa amistad desarrollándose tu amigo/a pierde la vida en un accidente. ¿Intentarías borrarlo de tu vida o te permitirías recordarle cada cierto tiempo y sentir algo de nostalgia? Creo que la respuesta para la mayoría sería la segunda opción y eso es exactamente lo que siento yo por mi ex-pareja, con la diferencia de que yo sé que ella sigue viva y a veces me dan ganas de saber cómo le va todo a la que fue mi cómplice de vida durante tanto tiempo.

Ayer me fui un poco inseguro sobre si podría haber salvado la relación, pero ahora, teniendo en cuenta nuestras diferencias (que ya eran claras cuando estábamos juntos y desde que no lo estamos se han acentuado mucho), creo que incluso si hubiésemos sorteado ese obstáculo nos habríamos separado más adelante por otro motivo, o peor, habríamos acabado resentidos el uno con el otro por habernos pasado la vida salvando constantemente una relación que no se sostenía por sí sola, en vez de explorar lo que somos sin la influencia del otro limitándonos.

Somos demasiado diferentes para ser pareja, pero no para ser amigos, y podríamos haberlo sido, si yo hubiese sabido gestionar mejor mis sentimientos tras la ruptura. Sentía rencor hacia ella. Hice cosas que le molestaron y no empaticé con ella en nuestras últimas interacciones. No habiendo ya una relación por la que luchar, entiendo por qué ella decidió que no valía la pena molestarse más conmigo, y es algo con lo que voy a tener que vivir.

Pese a tener que seguir adelante con el arrepentimiento de haber espantado a mi amiga, me siento bien. Ahora que he separado mentalmente las dos entidades (mi relación con ella y mi amistad con ella) me he dado cuenta de que, efectivamente, superé la relación hace años ya, y lamentar la pérdida de mi amiga no significa que exista el riesgo de querer volver con ella.

Me he quitado un peso ENORME de encima. Siento que mi cerebro ha hecho "click" por fin con algo importante. Que he desbloqueado algo que me ha hecho subir de nivel como persona.

Hace unas dos semanas decidí dejar de escuchar música cuando voy por la calle. Tenía la hipótesis de que ese comportamiento era el culpable de que, incluso cuando no tengo los cascos puestos, hay música sonando en mi cabeza constantemente, distrayéndome y dificultándome desarrollar mis ideas. Sinceramente, esperaba aguantar un par de semanas, no notar ninguna diferencia y volver a escuchar música cuando voy por la calle, pero creo que todo lo que me ha pasado este fin de semana no habría pasado de no ser por esa decisión. Si no hubiese tenido la mente tan activa, si no me hubiesen cancelado los planes del fin de semana y si mi familia no se hubiese ido de apartamento no me habría visto solo en casa, aburrido y analizando mi pasado.

Me alucina todo lo que ha pasado dentro de mi cabeza en menos de 48 horas. He pasado por una crisis profunda (llorando y sollozando desconsoladamente) y he acabado sintiéndome mejor que nunca. El mundo real a penas se ha dado cuenta. Todo lo que ha pasado en el mundo real es que a mi ex le llegó un mensaje mío y decidió bloquearme. Ya está. Todo lo demás han sido paranoias mías.

Cuando escribí el post de ayer me dolía la cara de tanto llorar y ahora, mientras escribo esto, no puedo contener una ligera sonrisa de satisfacción. Me siento bien. Me siento limpio. Me siento purificado. Plasmar mis ideas por escrito me ha ayudado mucho. Prometo tenerlo en cuenta para el futuro y dejar de sentir vergüenza por la existencia de este blog.

sábado, 30 de mayo de 2026

8 años después...

Hoy, después de más de 10 años, siento la necesidad de volver a escribir en este blog. Un blog prácticamente dedicado por entero a la figura de mi ahora ex-pareja y a su influencia en mí. NO estoy para nada orgulloso del motivo por el que estoy aquí.

Para poner las cosas al día rápido, ella cortó la relación conmigo el 12 de octubre de 2018. Yo me pasé un año en la más absoluta de las miserias. Los siguientes 4 bastante mejor pero aún sin ser capaz de fijarme en otras mujeres y soñando con ella. No suelo recordar lo que sueño (en esa época a lo mejor recordaba unos 20 sueños al año) pero en todos ella no solo aparecía sino que era la figura central. Siempre soñaba o que volvía con ella o que nunca nos habíamos separado y todo lo que había pasado desde la ruptura había sido una pesadilla. Los últimos 3 años he estado bastante mejor. A penas he pensado en ella y me he acercado a algunas chicas que me han llamado la atención (6 en total, si no me falla la memoria), aunque sin éxito. Aún no ha habido otra desde mi ex. Ni una pareja, ni un rollo, ni un polvo, ni un beso,... aunque solo el haber recuperado el interés en las mujeres se siente como un avance.

Mi situación en otros ámbitos de mi vida también ha mejorado mucho; decidí borrar mis redes sociales y eso mejoró mucho mi relación con las personas de mi entorno y mi estado de ánimo en general, adquirí el hábito de estudiar idiomas (principalmente japonés pero he tocado al menos superficialmente muchos otros), estudié desarrollo web y ya llevo 3 años trabajando (con un sueldo bastante decente y un horario muy cómodo) y aunque aún no he conseguido independizarme estoy muy cerca, con suficientes ahorros y mirando pisos para comprar, esperando que salga alguna buena oportunidad. Si el precio de la vivienda no estuviese por las nubes lo habría conseguido ya, pero eso es otro tema. El caso es que, dejando de lado el ámbito amoroso, mi vida ha mejorado enormemente. Quitarme de encima el peso de no acabar siendo un mendigo o matándome a trabajar en un trabajo que odio, que eran dos de mis mayores miedos en la vida, me ha dado alas.

Tengo guardada una carpeta con un montón de vídeos y fotos de nuestra relación (al poco tiempo de romper borré algunas cosas comprometedoras por respeto a ella pero mantuve todo lo que tiene valor sentimental para mí). La guardo principalmente porque me hace ilusión la idea de poder recordar todo eso cuando sea un anciano, pero en estos 8 años la he ojeado 4 o 5 veces. Nunca me supuso un problema. Puedo ver todo eso por lo que es y recordar cosas con cariño, sin sentir tristeza o confundirlo con echarla de menos. La carpeta contiene también un documento de texto escrito por ella en el que describe el inicio de nuestra relación (una historia por la que yo siempre he sentido debilidad). Este texto lo re-leí ayer por segunda vez desde la ruptura, pero esta vez al acabar recordé que en yo en su día había escrito sobre lo mismo en un blog (este blog). Me encantó la experiencia de leer los dos puntos de vista seguidos. Éramos tan monos,... cuando me quise dar cuenta lo estaba experimentando como si fuese una novela ficticia, deseando que los dos personajes se acabasen juntando (como si no supiese ya qué acaba ocurriendo). Al terminar, por un momento, me quedé con una sensación como de ganas de saber qué había sido de la vida de los dos personajes, hasta que mi cerebro recuperó la compostura y me di cuenta de que uno de los personajes era yo. Del otro personaje sí que no he sabido nada en mucho tiempo, y aquí empieza la mierda :3

Se me ocurrió escribirle un mensaje diciéndole que... bueno, mejor copio el mensaje tal cual:

"Hola Kely,

Hoy tengo un día un poco tonto y acabé viendo cosas viejas, entre ellas cosas tuyas, y me dieron ganas de saber qué tal te va la vida.

Descuida, que esto no se va a convertir en costumbre y no hace falta que contestes si no quieres PERO... Si estás disponible para una charla cortita te lo agradezco."


La trato con tanto cuidado porque las cosas no terminaron bien entre nosotros, pero creí que después de tanto tiempo quizás existía la posibilidad de tener una charla cordial, ponernos superficialmente al día de cómo nos iban las cosas, desearnos lo mejor y dejarlo ahí. No tengo ninguna intención de intentar recuperarla. Ella a día de hoy es una persona diferente, que no conozco y que no tiene nada que ver con la que vive en mi memoria, pero me atraía mucho la idea de que mi última interacción con ella fuese una agradable, pues aunque ya no siento nada por la relación que tuvimos (ya no quiero volver, ya no guardo rencor por la ruptura,...) siempre me va a importar la persona. Me terminé de formar, de adolescente a joven adulto, con ella a mi lado, desde los 16 hasta los 22. Hemos compartido demasiadas cosas y jamás dejaré de sentir nostalgia y preocupación por ella. Quiero que todo le vaya bien en la vida. Además, la culpa de que nuestra última interacción no haya sido agradable fue mía y me habría gustado enmendarlo. Yo sé que ella está avergonzada de mí, arrepentida de lo nuestro y, si por ella fuese, borraría de la faz de la tierra cualquier rastro de lo que pasó entre nosotros (es su forma de ser. Cortar por lo sano y no mirar atrás, y lo respeto), pero de verdad pensé que, después de tantos años, con otra perspectiva, a lo mejor podríamos tener una charla cortita. Solo deseaba saber cómo está, de la misma manera que lo hace un abuelo que echa de menos a sus nietos, que están demasiado ocupados siendo jóvenes como para apreciar la preocupación de un anciano. Aún así, sabía que la respuesta más probable era silencio, y efectivamente, silencio obtuve. De nuevo, me la jugué todo a un número y salió cualquier otra cosa. Sabía que había muy pocas probabilidades y no me desanimé cuando perdí.

Aún con su chat abierto, se me ocurrió subir un poco y escuchar algún audio suyo antiguo, ya que en los vídeos que tengo no habla mucho y echaba de menos su voz. Escuché 3 o 4 audios y me fui a la cama satisfecho.

A la mañana siguiente (hoy) me desperté y cometí EL ERROR. Por curiosidad, hice scroll en el chat para ver hasta dónde llegaba (es sábado y me habían cancelado un plan así que no tenía nada que hacer). Yo cambié de móvil y perdí los chats a principios de 2017, y hasta ahí llegaban. Podía ver los últimos 2 años de nuestra relación, ya habiendo perdonado su segunda infidelidad y luchando para dejar eso atrás y construir un futuro juntos. Empecé a bajar, leyendo algunas cosas pero sobre todo escuchando TODOS los audios. Sí, escuché TODOS los audios que mi ex me mandó a lo largo de 2 años. Estuve desde poco antes de las 8 hasta poco después de la una escuchando su voz. Se me fue totalmente de las manos. No era mi intención, pero cuando empecé a ver todo aquello con mi nueva perspectiva me sorprendí mucho y no pude parar.

Pensaba que tenía una idea bastante sólida de cómo había sido todo; Yo a esas alturas estaba algo desilusionado por las cosas que ella había hecho, y aunque no tuve fuerzas para dar tanto como solía, di todo lo que pude para hacer que aquello funcionase, y me aferré a esa "verdad" para protegerme. Podía vivir en paz sabiendo que lo había dado todo y, si pese a eso se había terminado, estaba fuera de mi poder, pero cuanto más avanzaba más me daba cuenta de que no era así. No quiero entrar demasiado en detalles pero fueron muchas las veces que me dieron ganas de volver atrás en el tiempo, darme una cachetada y decirme "¡ESPABILA, QUE LA VAS A PERDER!". Tantos audios de ella contándome en detalle cosas que le hacían ilusión respondidos secamente, cambiando de tema o directamente no respondidos (incluso encontré un audio que no se había reproducido nunca. Hoy, a mis 30 años, he escuchado por primera vez un audio que mi ex me mandó cuando tenía 21), tantos eventos importantes en su vida en los que no estaba presente porque me daba pereza... Siendo justos, ahí también entraban en juego mi ansiedad social, mi baja autoestima (ahora potenciada por las infidelidades acumuladas), mi creencia de que allí a donde voy soy una molestia y otras taras de las que ella nunca fue consciente, pero aún así, podría haberme enfrentado a ellas por Kely, como me había enfrentado a otras en el pasado.

Para ir resumiendo, acabé llorando como no había llorado desde la ruptura. No estaba preparado para descubrir que, aunque sigo considerando que ella hizo más daño a la relación en global, el que la terminó de romper fui yo. Ella se portó bastante bien los dos últimos años y yo supuestamente le perdoné lo que había hecho, con la esperanza de que su arrepentimiento fuese un aprendizaje para ella y lo nuestro se reforzase a largo plazo, pero no me di cuenta de hasta qué punto me había afectado todo. Si hubiese encontrado exactamente lo que esperaba en ese chat no habría habido problema, pero la disonancia entre la versión de la historia que yo llevo creyendo todo este tiempo y lo que pude ver me rompió. Si hubiese sido un poco más fuerte quizás habría podido salvar la relación. O quizás no y nuestras diferencias habrían acabado estallando en otro momento por otro motivo, pero eso es lo que me jode, el "nunca lo sabremos". Hasta ahora, creyendo que había dado todo lo que pude, no era un problema, pero ahora me genera dudas.

No quiero darme demasiada caña a mí mismo porque es muy fácil verlo todo en retrospectiva. Quizás si me viese en la misma situación hoy en día tampoco tendría fuerzas para mantener esa relación a flote, pero sí he salido de esta experiencia más humilde y con un concepto de mí mismo un poco más bajo.

Después de ver el chat me di cuenta de que me había bloqueado así que aquí acaba todo. Me quedo con un montón de cosas que me habría gustado decirle, pero no es más que un deseo egoísta para limpiar mi conciencia. Sé que lo único que ella quiere es olvidarse de que existo y a partir de ahora voy a colaborar.

Quizás todo esto esto nace simplemente del deseo de mi cerebro de generar drama después de tantos años de aburrida estabilidad y quietud emocional. Quizás son los problemas mentales no diagnosticados que muy probablemente tengo (sobre todo después de haberme pasado más de 5 horas seguidas escuchando audios antiguos de mi ex). Sea como fuere, esto es lo que he hecho hoy y creo que es la manera perfecta de darle fin a este blog. Este blog que creí que nunca volvería a necesitar y que varias veces pensé en eliminar por vergüenza ajena. No voy a mentir, me siento bastante patético por haber sentido la necesidad de recurrir a esto otra vez.

Me quedo con que llevo años diciendo que echo de menos la experiencia de llorar hasta sentirme completamente vacío y desahogado y hoy... mis deseos se han hecho realidad con creces. Ahora tengo hambre.

lunes, 30 de marzo de 2015

Desesperante desgana.

Son las 5:44 de la madrugada en el momento en que empiezo a escribir esto. Llevo alrededor de 3 horas en la cama, a oscuras, intentando conciliar el sueño sin éxito. Llegado a un punto en que me convencí de que era completamente inútil intentarlo (ya tengo comprobado que hasta que el Sol no empieza a salir no me entra el sueño), me dispuse a hacer algo, y aún a oscuras en la cama me pregunté a mí mismo qué me apetece hacer. ¿Me apetece dormir? No. ¿Me apetece jugar a la play? No. ¿Me apetece ver una serie o una película? No. ¿Me apetece leer? No. ¿Me apetece comer algo? No. 

Llegados a ese punto, ya algo inquieto y desesperado por el hecho de que no tuviese ganas de hacer nada ni sueño para dormir hasta, por lo menos, tener ganas de comer, me pregunté si me apetecía hacer algo que no estuviese a mi alcance en ese momento. Salir con algún amigo a algún sitio o a su casa, o con mi pareja, o solo, o tocar el teclado un rato,... pero nada me creaba esa sensación comúnmente denominada "ganas". 

Sin pretenderlo, me di cuenta de que, lo que por un momento me pareció una idea estupenda, preguntarme a mí mismo qué me apetece hacer e ir descartando opciones, ya se me había ocurrido dos o tres veces más en los últimos años, y todas había fracasado, porque cuando me doy cuenta de que no tengo ganas de nada,... me agobio. Ninguna de las descripciones que se me ocurren de esa sensación me satisface, pero es como si me pesase mi propia existencia. Me di cuenta de que las otras veces que hice esto me prometí a mí mismo no pensar, y simplemente hacer las cosas aunque no tenga ganas, solo por hacer que el tiempo pase y evitar pensar en la medida de lo posible, y con suerte, poder llegar a disfrutar algo. Me di cuenta de que siempre he hecho lo mismo, de forma totalmente automática; poner un juego en la consola, jugarlo mientras mantenga mi cabeza ocupada, y cuando me aburre tanto que juego sin prestarle atención y mi mente se va a otro sitio, cambio el disco o intento hacer varias cosas simultáneas, como jugar y oír música. Casi lo mismo con las series; ver capítulos hasta que mi mente pierde el interés y ya no soy capaz de prestarle atención a la trama, y con los libros,... 

La vida, personalmente, nunca me ha valido la pena. No me vale la pena lo que hay que sufrir, estudiar, trabajar, aprender,... simplemente para ganarte el derecho a vivir y tener el poco tiempo restante para ti, y en estos momentos en los que llego a la conclusión de que ese poco tiempo que tengo para mí no lo disfruto,... Lo único que me aleja de la idea del suicidio es el miedo al dolor, por efímero que pudiese ser. Vivo en el punto justo de depresión en que estoy todo lo mal, desganado, deprimido y asqueado que puedo estar sin llegar a estar tan desesperado como para quitarme la vida sin pensar en nada más. El punto justo en que no eres feliz para nada pero tampoco puedes hacer que se acabe. El punto en que tienes que sufrir esa sensación cada vez que se te ocurra la genial idea de utilizar tu cerebro, en vez de actuar por costumbre y reflejos, como mis malas experiencias me han enseñado. 

Ojalá pudiese apreciar tanto las cosas que tengo que me valga la pena vivir, con los sacrificios que ello conlleva, pero carezco de algo que gente a priori mucho más desgraciada y pobre que yo tiene; esperanza. No espero que mi vida vaya a mejor, no espero encontrar algo que me guste, y si lo hago, me aburriré de ello muy fácilmente, como he hecho siempre con las pocas cosas que me han gustado, no espero alcanzar mis sueños y metas en la vida porque no tengo. No tengo nada por hacer que me dejase morir más realizado. Ahora mismo, creo estar todo lo realizado con la vida que estaré jamás, y todo lo que haga no será nada más que rellenar tiempo hasta que la muerte me abrace. Lo único que espero es equivocarme y encontrar algo que me haga tragarme todas estas palabras y todos estos pensamientos... o deprimirme lo suficiente como para quitarme yo mismo la vida sin pensármelo dos veces. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Una ojeada al pasado.

Por lo general, cuando veo fotos antiguas y, pese a que mi vida actual no me gusta demasiado, (de hecho, si me diesen en cualquier momento una pastillita para suicidarme me la tomaría encantado) agradezco no estar viviendo esa época aún. Supongo que puedo decir que he madurado y he aprendido varias cosas en estos últimos años de las que no me gustaría desprenderme ahora, pero al echar una ojeada a las primeras fotos que me saqué con mi desde hace un mes y tres días ex novia,... por un momento sentí que querría volver. Desde luego ha sido la época más feliz de mi vida. No solo me devolvió las ganas de vivir sino que me hizo sentir insuperablemente feliz. Sentí que tal vez podría haber hecho algo distinto pero,... cuando me pregunté el qué me di cuenta de que no es así. Lo di todo en esa relación. ¿Cómo no? Era mi razón de vivir. Cada segundo libre de mi vida lo dediqué a ella, y cada segundo libre en clase lo dediqué a adelantar tareas para dedicarle más segundos libres a ella, y no me costaba nada, lo hacía con una sonrisa. Ojalá pudiese volver a sentir algo así. En este momento me parece algo imposible y parte de un sueño que confundo con realidad. Es cierto, cometí algunos fallos, por los que pedí perdón y lloré en demasía para la escasa gravedad de dichos fallos, pero los sucesos realmente trascendentales en mi relación los recibí de la nada, sin tomar ninguna decisión, solo recibiendo los golpes como un saco de boxeo.
¿Hice realmente yo algo mal y no soy capaz de verlo? ¿Era ella una mala persona que se mostraba ante mí de una manera sin dejarme conocerla realmente? ¿Era simplemente tonta y dejó que todo se fuese a la mierda por una estupidez? Incontables son las preguntas sin respuesta que rondan mi cabeza sobre el tema. Preguntas sin respuesta que jamás la tendrán, pues las personas involucradas en estos sucesos, incluida mi ex novia, son, simplemente, metirosos compulsivos.
Odio las mentiras y la hipocresía. Rechazo en mi vida a todo aquel que coquetee con ellas, pero sin embargo, de alguna forma acabé metido en un pozo de mentiras, en el que nunca habría entrado de no ser por ella. Realmente el amor te ciega, y aunque a veces el daño extra que te causa es menor que la felicidad,... cuando no es así y recuperas la vista sientes el dolor de todo lo que no pudiste ver venir. Es curioso como lo único que puede hacerme feliz y darme las ganas de vivir es también lo que más daño puede hacerme, pero bueno, no puedo quejarme. Por mucho daño que me haga solo puede devolverme a mi estado natural de no tener ganas de nada y sentir indiferencia por casi todo, pues más bajo es difícil caer.
Me gusta tener opiniones fuertes y claras sobre cualquier tema, y ese es uno de los motivos por los que odio las mentiras. No sé si sentirme culpable por querer echarle la culpa a ella y solo a ella, no sé si es así, no sé cuán grave era esa culpa que no sé si echarle, no estoy totalmente convencido de haber hecho bien al dejarla, pese a que SÉ que no puedo vivir con lo que sucedió, sea la versión light o la hardcore,... Dudas, dudas, dudas, dolor y preguntas sin respuesta es todo lo que tengo. ¿Y se supone que debe ser suficiente para dejar atrás la mejor época de mi vida? No sé si la situación y el azar podrían haber sido más crueles, pero si es así espero no comprobarlo más adelante en mi vida. Este tipo de decisiones ya son bastante difíciles de por sí. 
No sé cómo me las voy a arreglar, yo, un hombre que vive moralmente en lo más bajo por naturaleza, para olvidar a alguien que me elevó hasta donde creí que ningún otro ser humano podría llegar jamás, pero por suerte no tengo que tomar ninguna decisión ni hacer nada. Solo esperar. El tiempo es poderoso, y será él el que decida si me mantengo "en pie" o me hundo aún más hasta el único punto que se me ocurre que puede estar por debajo del que me vino de serie.
Agradezco ser tan indiferente y sentir que la vida no es más que una larga obra de teatro en la que puedo actuar como desee, pues haga lo que haga el telón acabará bajando. Si le diese más importancia a mi vida y me preocupase más por haberme hundido con un barco que yo creía infalible... no quiero ni imaginar cómo me dolería esta situación.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Hoy han intentado atracarme

No quiero contar esta historia muchas más veces de lo que ya lo he hecho en un día, así que lo dejaré escrito para todo al que le interese.

Hoy han intentado atracarme. Iba de camino a mi casa después de acompañar a mi novia hasta la suya. Tenía que estudiar para el examen de filosofía del día siguiente, el cuál requería bastante tiempo de estudio y yo pretendía pasarme el día entero en ello, pese a que ya había estudiado algo previamente. Al llegar a una calle que hacía esquina con la calle en la que se encuentra mi casa (una calle bastante despejada, muy concurrida y con un colegio ahí mismo, siendo entre las tres y media y las cuatro de la tarde) se me acerca un tipo, de unos veintisiete años y unos quince kilos más pesado que yo, con pinta de gorrilla de estos que aparcan coches, y me dice algo, lo cual no escucho puesto que llevaba los cascos con música puestos. Me los quité y le pregunté qué quería. El tipo me preguntó si tengo algo de dinero, cincuenta céntimos o lo que fuera, que tenía que comer. Le dije que no. Tras insistirme un poco me preguntó qué llevaba en el bolsillo y le dije que un mp4. El tipo me dijo que se lo enseñase porque nunca había visto uno y no sabía lo que era, y yo, tras él insistirme, obedecí sin dejar de agarrarlo con fuerza, hecho que él notó y le llevó a decirme que no fuera desconfiado, que no me lo iba a quitar. Me negué a dejárselo y me lo metí en el bolsillo dispuesto a irme. En ese momento el tipo me agarra con fuerza del brazo y me dice que le deje verlo y que no sea desconfiado pero con un tono más… agresivo. Cuando hice un intento de irme corriendo no pude, puesto que me había agarrado con bastante fuerza, y al tipo no le gusto mi reacción. La respiración se le intensificó, así como la mirada, y me agarró con mucha fuerza del cuello, prácticamente de la nuez, mientras me empujaba hacia un “jardín” (tierra y algunos arbustos y árboles pequeños). Sentí que me asfixiaba, que ahí se acabaría la disputa, puesto que me había quedado sin aire demasiado pronto y no aguantaría mucho más. Por suerte el tío me soltó el cuello, y no por tanta suerte me lanzó un puñetazo, el cual yo esquivé muy torpemente, y le respondí con otro. El impacto apenas le hizo mover la cabeza, y creo que no le di con la precisión suficiente pues se me deslizó por su cara muy rápido, pero bastó para hacerle algo de sangre en la boca. El tipo me agarró con más fuerza  mientras me decía “ me has dado una piña” y yo le decía, muy asustado “por favor tío, déjame irme, no tengo nada, tengo que estudiar…”. Segundos más tarde, observé (por suerte) que introducía la mano en su bolsillo. Supuse que sacaría una navaja o algo parecido, sospechas que se confirmaron al ver un cuchillo en su mano. Tan rápido como pude y sin pensármelo mucho, pues pese a que estaba aterrado y jamás me había peleado (de hecho un de los motivos por los que no salgo a la calle con frecuencia ni voy a ningún tipo de fiesta es el miedo a las confrontaciones con indeseables) no quería que me atracara y mucho menos que me clavara el cuchillo, le agarré la muñeca de la mano que sostenía el arma. Me percaté de que detrás de él había un árbol, bajo y delgado, poco más que una rama, y empujé al agresor hacia él, haciendo que tropezase y colocándome sobre él. Mi primer acto reflejo fue arrebatarle el cuchillo, el cuál era bastante endeble y pude incluso doblarlo con bastante facilidad, aunque arrebatárselo no fue nada fácil y mi miedo no me permitía utilizar todas mis fuerzas, lo logré. El tipo me grito que lo rajase, en un fallido intento por asustarme más (aunque no sé si porque no me asustaba o porque ya no podía estar más asustado), y no voy a mentir, pensé en hacerlo, pero… simplemente no me atreví, ni a clavárselo ni a hacerle un corte. El tipo me pidió por favor que le dejase ir, que tenía una hija y que solo quería darle de comer (me dijo más cosas pero solo recuerdo eso), todo ello mientras continuábamos forcejeando. De repente, noto que mi vista, así como mi cabeza, se desplazan hacia la derecha. Al mirar que tenía una piedra más grande que mis dos puños juntos, me sorprendí, porque nunca me habían pegado con una piedra y al idea de que lo hicieran me aterró más, pero también porque no había sentido absolutamente ningún dolor, tal vez por la tensión del momento. Tras algunos otros minutos forcejeando (en los que el agresor aprovechó para morderme el bíceps), a la espera de que apareciese alguien que me ayudase o llamara a la policía, pues solo pasaban coches y desde donde venían no podían vernos, cogió otra piedra con la otra mano y me dio otra pedrada en la parte superior-trasera de la cabeza,  la cual tampoco me dolió en exceso pero sí la sentí, supongo que porque la vi venir. Tras otro tiempo forcejeando, (tiempo que me mantuve pendiente a sus manos y algo más tranquilo, pues parecía que lo había “domado”), logró de alguna forma empezar a incorporarse sin que yo pudiera evitarlo. Estaba aterrado una vez más, si conseguía ponerse encima de mí… no quería pensar en qué podía hacerme, lo que me llevó una vez más a actuar y, de alguna forma (no tengo idea de cómo, simplemente no recuerdo nada de ese momento) me coloqué detrás de él, le rodeé el cuello con un brazo, el cual sostuve firmemente con el otro, me tiré al suelo y abracé su torso con mis piernas, lo cual, si no me equivoco, se llama “mataleón” (siempre pensé que si algún día me veía obligado a pelearme haría esa llave, pues es desproporcionadamente eficaz para lo poco que cuesta ejecutarla). Hice bastante presión, pues sus pataletas casi me hicieron soltarlo, y cuando perdió el aire finalmente se tranquilizó, y palmeó la tierra, como si se rindiera en un combate de lucha libre o de UFC, lo cual me pareció ridículo, no sé si realmente esperaba que lo soltase, pero lo que si hice fue aflojar un poco la presión para que pudiera respirar, pues no quería asfixiarlo tampoco, simplemente esperar a que apareciera alguien que llamase a la policía. El tipo me volvió a suplicar, por su hija, que lo soltase, que se marcharía sin hacerme nada, a lo que yo me negué. Los plazos de tiempo no se viven igual cuando tienes tanto miedo, así que las referencias al tiempo que haga a partir de ahora no sé si serán correctas, pero siendo realista, yo diría que uno o dos minutos más tarde, una mujer del edificio de enfrente me gritó que soltase al hombre o llamaría a la policía, a lo cual le respondí que era lo que yo quería, y le grité brevemente que era él quien me había amenazado. No mucho después otra mujer aparece caminando y nos ve, sin percatarse de lo que estaba pasando. Sin mucho miedo se nos acerca y me pregunta qué pasa, y yo, enseñándole el cuchillo aún en mi mano y sin soltar la llave, le dije que ese hombre me había intentado atracar. Más gente del edificio de la primera señora bajó, y esta segunda mujer les dijo que llamaran a la policía. Más gente se quedaba mirándonos, sin actuar, cosa que no les reprimo, pues el que estaba ahogado a otra persona y tenía un cuchillo en la mano era yo, y no culpo al que no supiera qué estaba ocurriendo. El agresor me dijo que lo soltase, por su hija, que solo quería comer, que estaba muy mal,… la mujer le dijo que todos estaban mal pero que eso no se podía hacer… fue un tiempo bastante largo ( o para mí lo fue) y dijo muchas cosas, así que no recuerdo con todo detalle. También pidió agua, el cual se la dieron de una botella que traía una mujer en la mano, y él trago como pudo, diciéndome que le apretara menos fuerte, cosa que yo no hice pues ya había dejado unos dos centímetros de espacio entre mi brazo y su cuello. Dijo tener hipertensión y comenzó a fingir un ataque, el cuál terminó en cuando se percató de que no le prestábamos más atención de la que la situación ya había requerido hasta el momento. La policía llego, y me preguntó qué había ocurrido. Habiendo soltado ya el cuchillo, les expliqué  lo sucedido lo mejor que pude mientras dos agentes mantenían al agresor en el suelo, al cual detuvieron mientras yo contaba mi historia al percatarse más o menos de lo que había ocurrido. Vino también una ambulancia, y pregunté si alguien tenía un teléfono móvil, pues mi madre estaba a menos de dos minutos andando del lugar. Consiguieron uno de un hombre que recién estaba pasando por allí y se ofreció a dejárnoslo. Se lo di a la mujer que me había ayudado, pero a mitad de conversación se lo entregó a un agente y este informó a mi madre de lo ocurrido brevemente y le dijo que viniera. Una ambulancia había llegado al lugar hacía poco y me pidieron que entrase para verme un poco por encima y desinfectarme las heridas que tenía (las cuales no las había notado durante todo lo ocurrido y al ver cuántas eran me extrañé, pues, no serían menos de veinte tan solo en los brazos, además de unas heridas grandes en mi cuello, un chichón en la cabeza por la segunda pedrada y dolor en el lugar de la primera (además más tarde descubriría heridas en mis piernas y unas pocas en mi torso). Un agente de policía me dijo que había tenido mucha suerte y que “Ole tus huevos” (expresión que al menos un agente de policía más me diría a lo largo del día). Mi madre llegó no mucho después junto con su novio, a quienes no dejaron acercarse al coche patrulla en que se encontraba el agresor, ni siquiera para verlo, hecho que comprendí pues supongo que querían evitar algún tipo de insulto por parte de ambas partes. Me dijeron que fuera al hospital y luego a comisaría con objeto de hacer un testimonio de lo ocurrido y poner una denuncia si lo deseaba. Mi madre vino conmigo en la ambulancia hasta el hospital, mientras que su novio nos siguió en coche. Allí solo me hicieron unas pruebas del estilo… sigue este bolígrafo con la mirada, saca la lengua, estira los brazos y tócate la nariz,… para asegurarse de que no había ningún tipo de trauma,  por lo que descartaron hacerme más pruebas, aunque me dieron una lista de recomendaciones si me mareaba o me pasaba algo una vez abandonado el hospital. Tenía hambre, pero no ganas de comer, así que pese a las insistencias de mi madre y su pareja por que comiera algo yo me mantuve sin comer nada de camino al coche y posteriormente a la comisaría. Mientras esperábamos a que nos atendieran (tiempo en que el mismo policía apareció y me repitió lo de “ole tus huevos” y la suerte que había tenido) acepté comer una chocolatina y una pepsi. Una vez dentro conté lo ocurrido a otro agente (que me repitió la suerte que había tenido y el “ole tus huevos”) mientras tomaba nota a ordenador. Me dijo que el agresor vivía cerca de allí, que ya tenía cargos por robos con violencia, que había dicho que se había peleado una vez ya conmigo hacía cinco años (es decir, cuando tenía doce años) y que probablemente estaría entre dos años y medio y tres años entre rejas, aunque dependía del juez. Nos marchamos a mi médico habitual con intención de preguntar si hacía falta hacer una analítica, a lo cual me contestaron negativamente y me dijeron que si quería asegurarme me la podía hacer de todos modos pero dentro de unos meses, pues no sería útil hacerlo sin dar oportunidad a las heridas a que se infectasen. Me vine a casa y, tras contarle lo ocurrido a mi novia, sentí la necesidad de escribirlo, en especial para evitar tener que contar esta historia de nuevo muchas más veces y… para liberarme de alguna forma.

Soy una persona amante de su rutina que evita las emociones fuertes, y odio que esto me haya pasado a mí que evito toda clase de problemas, estoy en contra de toda violencia y únicamente de dedico a estudiar, jugar videojuegos y estar con mi pareja. Me encoleriza pensar que a un hombre con cargos anteriores solo se le encierre tres años tras intentar robar a mano armada a un menor de edad, pero lo que más siento en este momento es curiosidad por saber cómo afrontaré esto. Si seré capaz de actuar igual a partir de ahora puesto que esto le puede pasar a cualquiera, o si estaré atemorizado durante un tiempo con este recuerdo. No sé si seré capaz de pegar ojo esta, la noche correspondiente al día que me ha ocurrido esto, ni las venideras,… ahora mismo simplemente me siento como si hubiera perdido un trozo de algo parecido a la inocencia, muy similar a cuando te enteras de que no existe Santa Claus, el ratoncito Pérez, etc. No me siento para nada orgulloso de haber podido con un hombre que casi podría duplicarme la edad, que pesaba unos quince kilos más que yo, que iba armado mientras que, durante todo el conflicto yo no me quité la mochila de la espalda en ningún momento (y los jueves es el día en que más pesa) y hacía pocos días había tenido graves problemas de espalda que requirieron tomar antinflamatorios, solo siento tristeza por el mundo en que vivimos en que te pueden atracar en una calle no muy oculta a plena luz del día aunque seas menor de edad, indignación por las penas tan leves que se les impone a personas que ya han tenido varias oportunidades de reintegrarse en la sociedad, y una mezcla de miedo y curiosidad por cómo afrontaré mi vida a partir de ahora. De entrada no iré a clase mañana (pues me dijeron que me vería un médico forense y tengo que hacer algunas cosas más relacionadas con el incidente) y haré lo posible porque me coloquen el examen otro día. Solo quiero decir que pese al miedo que he pasado y al dolor que siento, agradezco que esto me haya pasado a mí y no a un ser querido, en especial mi novia, en quien no podía parar de pensar durante y después de lo ocurrido.

miércoles, 31 de julio de 2013

Siempre estoy ahí para ti

Lo nuestro empezó un día en que ella estaba deprimida y yo, realmente sin esperar que nada ocurriese y solo porque ella realmente me importaba, le convencí de pasar una tarde juntos para tratar de animarla, ya que siempre estuve seguro de que una de las cosas que más necesita una chica es alguien que la escuche, que esté con ella cuando cree que todo va mal, alguien que sea su vela cuando la luz se apaga.

A pesar de lo que estoy a punto de contar sigo creyendo en ello, pero hay cosas que simplemente te hacen pensar sin llegar a una solución clara, y eso una persona como yo a la que no le suele costar encontrar una solución lo nota.

Mi novia tiene la manía de que cuando está deprimida, triste o simplemente aburrida lo descarga con todo lo que le rodea, y empieza a enumerar sus problemas, algunos demasiado pequeños como para deprimir a nadie, pero igualmente los enumera como para tratar de  justificar su actitud. Uno ante este estado de animo viniendo de la persona a la que amas no puede evitar intentar alegrarla, tranquilizarla o simplemente consolarla, pero  ¿qué haces cuando esa persona responde negativamente a este acto? 

Es algo que me tiene resentido. Ella me hace feliz, realmente feliz. Soy un hombre sencillo y rutinario cuya máxima y se podría decir que única meta en la vida es encontrar y preservar el amor, pero... tener que ver cómo la mujer a la que amo y sin la que no puedo vivir está triste y no puedo hacer nada para evitarlo (mientras varias veces sus amigos sí pueden) simplemente me hace sentir impotente y desesperado. Me contesta mal, me habla como si nada de lo que nos pasase o de lo que ella sintiese importara o simplemente deja de hablarme y si no hablo yo solo vuelve a dirigirme la palabra para despedirse al final del día por chat, y yo tampoco me atrevo a hablar pues al final acabo deprimiéndome yo y sin darme cuenta contestándole de forma parecida.

Sé cuál es la "solución", dejar de hablarle mientras esté así, que se le pase y me vuelva a hablar con normalidad, como pasa siempre, pero simplemente no puedo quedarme callado horas y horas viendo cómo mi novia está conectada y sin hablarme. Miro cada dos minutos creyendo que han pasado cuarenta, esperando ver un mensaje nuevo... algo, pero no hay nada. Supongo que toca tragarse la impotencia y simplemente esperar pero... y aunque este blog no es famoso ni haré nada por difundirlo, si llegáis a este blog quiero saber qué haríais vosotros en esta situación.



sábado, 18 de mayo de 2013

No saber qué hacer...

Pensamientos. Ideas que te vienen a la mente. Sabes por qué pero a la vez no. Esas ideas te enfocan a una decisión de la que seguro te arrepentirás pero te convencen de que ignorarlas también es un error. No hacer nada no es un final, solo un prolongamiento que hará aún más doloroso el irremediable desenlace, cualquiera que este sea.

¿Por qué algo tan estúpido puede dañar tanto algo tan grande dentro de tu cabeza? El mundo sigue igual, solo dentro de ti se produce un armageddon sentimental. Eres el único afectado directo aunque ninguna acción tuya es la responsable y traerá consecuencias para al menos una persona más.

La verdad es que la importancia de las cosas no es universal. Algo que todo el mundo te dirá que es una estupidez no necesariamente lo es. Si a ti te importa, no es una estupidez. Por supuesto... aún sabiendo eso nada se ha arreglado y tienes miedo a tomar una decisión pues sientes que sea cual sea esta, aunque sea no tomar ninguna, te dolerá.

Así es la vida. Estás solo y nadie puede decidir por ti. Ahora me toca a mí... y no tengo ni idea de lo que voy a hacer.