sábado, 30 de mayo de 2026

8 años después...

Hoy, después de más de 10 años, siento la necesidad de volver a escribir en este blog. Un blog prácticamente dedicado por entero a la figura de mi ahora ex-pareja y a su influencia en mí. NO estoy para nada orgulloso del motivo por el que estoy aquí.

Para poner las cosas al día rápido, ella cortó la relación conmigo el 12 de octubre de 2018. Yo me pasé un año en la más absoluta de las miserias. Los siguientes 4 bastante mejor pero aún sin ser capaz de fijarme en otras mujeres y soñando con ella. No suelo recordar lo que sueño (en esa época a lo mejor recordaba unos 20 sueños al año) pero en todos ella no solo aparecía sino que era la figura central. Siempre soñaba o que volvía con ella o que nunca nos habíamos separado y todo lo que había pasado desde la ruptura había sido una pesadilla. Los últimos 3 años he estado bastante mejor. A penas he pensado en ella y me he acercado a algunas chicas que me han llamado la atención (6 en total, si no me falla la memoria), aunque sin éxito. Aún no ha habido otra desde mi ex. Ni una pareja, ni un rollo, ni un polvo, ni un beso,... aunque solo el haber recuperado el interés en las mujeres se siente como un avance.

Mi situación en otros ámbitos de mi vida también ha mejorado mucho; decidí borrar mis redes sociales y eso mejoró mucho mi relación con las personas de mi entorno y mi estado de ánimo en general, adquirí el hábito de estudiar idiomas (principalmente japonés pero he tocado al menos superficialmente muchos otros), estudié desarrollo web y ya llevo 3 años trabajando (con un sueldo bastante decente y un horario muy cómodo) y aunque aún no he conseguido independizarme estoy muy cerca, con suficientes ahorros y mirando pisos para comprar, esperando que salga alguna buena oportunidad. Si el precio de la vivienda no estuviese por las nubes lo habría conseguido ya, pero eso es otro tema. El caso es que, dejando de lado el ámbito amoroso, mi vida ha mejorado enormemente. Quitarme de encima el peso de no acabar siendo un mendigo o matándome a trabajar en un trabajo que odio, que eran dos de mis mayores miedos en la vida, me ha dado alas.

Tengo guardada una carpeta con un montón de vídeos y fotos de nuestra relación (al poco tiempo de romper borré algunas cosas comprometedoras por respeto a ella pero mantuve todo lo que tiene valor sentimental para mí). La guardo principalmente porque me hace ilusión la idea de poder recordar todo eso cuando sea un anciano, pero en estos 8 años la he ojeado 4 o 5 veces. Nunca me supuso un problema. Puedo ver todo eso por lo que es y recordar cosas con cariño, sin sentir tristeza o confundirlo con echarla de menos. La carpeta contiene también un documento de texto escrito por ella en el que describe el inicio de nuestra relación (una historia por la que yo siempre he sentido debilidad). Este texto lo re-leí ayer por segunda vez desde la ruptura, pero esta vez al acabar recordé que en yo en su día había escrito sobre lo mismo en un blog (este blog). Me encantó la experiencia de leer los dos puntos de vista seguidos. Éramos tan monos,... cuando me quise dar cuenta lo estaba experimentando como si fuese una novela ficticia, deseando que los dos personajes se acabasen juntando (como si no supiese ya qué acaba ocurriendo). Al terminar, por un momento, me quedé con una sensación como de ganas de saber qué había sido de la vida de los dos personajes, hasta que mi cerebro recuperó la compostura y me di cuenta de que uno de los personajes era yo. Del otro personaje sí que no he sabido nada en mucho tiempo, y aquí empieza la mierda :3

Se me ocurrió escribirle un mensaje diciéndole que... bueno, mejor copio el mensaje tal cual:

"Hola Kely,

Hoy tengo un día un poco tonto y acabé viendo cosas viejas, entre ellas cosas tuyas, y me dieron ganas de saber qué tal te va la vida.

Descuida, que esto no se va a convertir en costumbre y no hace falta que contestes si no quieres PERO... Si estás disponible para una charla cortita te lo agradezco."


La trato con tanto cuidado porque las cosas no terminaron bien entre nosotros, pero creí que después de tanto tiempo quizás existía la posibilidad de tener una charla cordial, ponernos superficialmente al día de cómo nos iban las cosas, desearnos lo mejor y dejarlo ahí. No tengo ninguna intención de intentar recuperarla. Ella a día de hoy es una persona diferente, que no conozco y que no tiene nada que ver con la que vive en mi memoria, pero me atraía mucho la idea de que mi última interacción con ella fuese una agradable, pues aunque ya no siento nada por la relación que tuvimos (ya no quiero volver, ya no guardo rencor por la ruptura,...) siempre me va a importar la persona. Me terminé de formar, de adolescente a joven adulto, con ella a mi lado, desde los 16 hasta los 22. Hemos compartido demasiadas cosas y jamás dejaré de sentir nostalgia y preocupación por ella. Quiero que todo le vaya bien en la vida. Además, la culpa de que nuestra última interacción no haya sido agradable fue mía y me habría gustado enmendarlo. Yo sé que ella está avergonzada de mí, arrepentida de lo nuestro y, si por ella fuese, borraría de la faz de la tierra cualquier rastro de lo que pasó entre nosotros (es su forma de ser. Cortar por lo sano y no mirar atrás, y lo respeto), pero de verdad pensé que, después de tantos años, con otra perspectiva, a lo mejor podríamos tener una charla cortita. Solo deseaba saber cómo está, de la misma manera que lo hace un abuelo que echa de menos a sus nietos, que están demasiado ocupados siendo jóvenes como para apreciar la preocupación de un anciano. Aún así, sabía que la respuesta más probable era silencio, y efectivamente, silencio obtuve. De nuevo, me la jugué todo a un número y salió cualquier otra cosa. Sabía que había muy pocas probabilidades y no me desanimé cuando perdí.

Aún con su chat abierto, se me ocurrió subir un poco y escuchar algún audio suyo antiguo, ya que en los vídeos que tengo no habla mucho y echaba de menos su voz. Escuché 3 o 4 audios y me fui a la cama satisfecho.

A la mañana siguiente (hoy) me desperté y cometí EL ERROR. Por curiosidad, hice scroll en el chat para ver hasta dónde llegaba (es sábado y me habían cancelado un plan así que no tenía nada que hacer). Yo cambié de móvil y perdí los chats a principios de 2017, y hasta ahí llegaban. Podía ver los últimos 2 años de nuestra relación, ya habiendo perdonado su segunda infidelidad y luchando para dejar eso atrás y construir un futuro juntos. Empecé a bajar, leyendo algunas cosas pero sobre todo escuchando TODOS los audios. Sí, escuché TODOS los audios que mi ex me mandó a lo largo de 2 años. Estuve desde poco antes de las 8 hasta poco después de la una escuchando su voz. Se me fue totalmente de las manos. No era mi intención, pero cuando empecé a ver todo aquello con mi nueva perspectiva me sorprendí mucho y no pude parar.

Pensaba que tenía una idea bastante sólida de cómo había sido todo; Yo a esas alturas estaba algo desilusionado por las cosas que ella había hecho, y aunque no tuve fuerzas para dar tanto como solía, di todo lo que pude para hacer que aquello funcionase, y me aferré a esa "verdad" para protegerme. Podía vivir en paz sabiendo que lo había dado todo y, si pese a eso se había terminado, estaba fuera de mi poder, pero cuanto más avanzaba más me daba cuenta de que no era así. No quiero entrar demasiado en detalles pero fueron muchas las veces que me dieron ganas de volver atrás en el tiempo, darme una cachetada y decirme "¡ESPABILA, QUE LA VAS A PERDER!". Tantos audios de ella contándome en detalle cosas que le hacían ilusión respondidos secamente, cambiando de tema o directamente no respondidos (incluso encontré un audio que no se había reproducido nunca. Hoy, a mis 30 años, he escuchado por primera vez un audio que mi ex me mandó cuando tenía 21), tantos eventos importantes en su vida en los que no estaba presente porque me daba pereza... Siendo justos, ahí también entraban en juego mi ansiedad social, mi baja autoestima (ahora potenciada por las infidelidades acumuladas), mi creencia de que allí a donde voy soy una molestia y otras taras de las que ella nunca fue consciente, pero aún así, podría haberme enfrentado a ellas por Kely, como me había enfrentado a otras en el pasado.

Para ir resumiendo, acabé llorando como no había llorado desde la ruptura. No estaba preparado para descubrir que, aunque sigo considerando que ella hizo más daño a la relación en global, el que la terminó de romper fui yo. Ella se portó bastante bien los dos últimos años y yo supuestamente le perdoné lo que había hecho, con la esperanza de que su arrepentimiento fuese un aprendizaje para ella y lo nuestro se reforzase a largo plazo, pero no me di cuenta de hasta qué punto me había afectado todo. Si hubiese encontrado exactamente lo que esperaba en ese chat no habría habido problema, pero la disonancia entre la versión de la historia que yo llevo creyendo todo este tiempo y lo que pude ver me rompió. Si hubiese sido un poco más fuerte quizás habría podido salvar la relación. O quizás no y nuestras diferencias habrían acabado estallando en otro momento por otro motivo, pero eso es lo que me jode, el "nunca lo sabremos". Hasta ahora, creyendo que había dado todo lo que pude, no era un problema, pero ahora me genera dudas.

No quiero darme demasiada caña a mí mismo porque es muy fácil verlo todo en retrospectiva. Quizás si me viese en la misma situación hoy en día tampoco tendría fuerzas para mantener esa relación a flote, pero sí he salido de esta experiencia más humilde y con un concepto de mí mismo un poco más bajo.

Después de ver el chat me di cuenta de que me había bloqueado así que aquí acaba todo. Me quedo con un montón de cosas que me habría gustado decirle, pero no es más que un deseo egoísta para limpiar mi conciencia. Sé que lo único que ella quiere es olvidarse de que existo y a partir de ahora voy a colaborar.

Quizás todo esto esto nace simplemente del deseo de mi cerebro de generar drama después de tantos años de aburrida estabilidad y quietud emocional. Quizás son los problemas mentales no diagnosticados que muy probablemente tengo (sobre todo después de haberme pasado más de 5 horas seguidas escuchando audios antiguos de mi ex). Sea como fuere, esto es lo que he hecho hoy y creo que es la manera perfecta de darle fin a este blog. Este blog que creí que nunca volvería a necesitar y que varias veces pensé en eliminar por vergüenza ajena. No voy a mentir, me siento bastante patético por haber sentido la necesidad de recurrir a esto otra vez.

Me quedo con que llevo años diciendo que echo de menos la experiencia de llorar hasta sentirme completamente vacío y desahogado y hoy... mis deseos se han hecho realidad con creces. Ahora tengo hambre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario